Es la imagen que perciben los usuarios y consumidores o simplemente la proyección de la imagen de una empresa sobre si misma y que perciben sus diferentes públicos. De manera que la imagen corporativa es la identidad percibida, conviene diferenciar entre imagen natural que es la espontánea y la imagen controlada aquella que requiere de un control por parte de los profesionales publicitarios.
El trabajo de estos profesionales empieza en el proceso de formación de la imagen a través del programa de Identidad corporativa. En cuanto a la imagen controlada, consiste en realizar un código de comportamiento, llamado manual o manual de estándares. En él están todas las normas operativas a las que la empresa debe atenerse como por ejemplo el logotipo corporativo o de marca, que es la síntesis de la imagen corporativa que asocia el mensaje con la visualización del logotipo.
En este manual de estándares se contemplan los rasgos de la empresa que son diferenciales de su competencia y perdurables, se trata del ADN corporativo. Es su filosofía, su visión, sus objetivos, o su ideario entre otros.
Esto forma parte de la comunicación corporativa de una empresa que consiste en influir en la creación, mantenimiento, mejora o cambio de la imagen así como de la reputación corporativa proyectando la identidad de la organización. Por otro lado, en la comunicación corporativa también se vela por la imagen de la empresa y su reputación identificando amenazas y definiendo las estrategias.
La imagen que se requiere hará de transmisor de la optimización de los recursos que hemos escogido para tal fin. Teniendo en cuenta que damos imagen de personalidad de la empresa y que a su recepción por varios canales a elegir. Y así podemos hacer que quede fijado en la mente de los usuarios. Cuando el usuario o el cliente potencial tiene una necesidad de producto, nos relacionará primero con el logotipo, y después con el mensaje, eso es posicionarse con el usuario.

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